EL MEGALODONTE

"El registro fósil de los tiburones es tres veces más extenso en el tiempo que el de los dinosaurios, se remonta a épocas cien veces más antiguas que el del hombre. Esto significa que su árbol genealógico comprende más de 450 millones de años de evolución. Había tiburones que nadaban en las aguas de océanos prehistóricos mucho antes de que los primeros animales vertebrados se arrastraran por la tierra firme, antes de que los insectos echaran a volar, incluso antes de que muchas plantas hubieran colonizado de forma efectiva los continentes. Si pudiéramos transportarnos a esa época lejana, los tiburones serían de las pocas visiones familiares que tendríamos en un mundo de organismos extraños"
(John G. Maisey, Conservador adjunto del Departamento de Paleontología de Vertebrados American Museum of Natural History, New York, USA)

Reconstrucción de un Megalodonte
El Carcharodon Megalodon o Megalodonte ("Gran diente") fue un tiburón que existió desde el Mioceno (hace entre 10 y 25 millones de años) hasta el Plioceno medio (hace unos 4 millones de años), momento de su extinción, cuando el hombre empezaba a caminar erguido y poco antes de la edad de hielo. El Megalodonte (o Megalodon) ha sido el mayor pez carnívoro de todos los tiempos. Es uno de los mayores depredadores marinos que han existido nunca, en el mismo nivel que los grandes cazadores marinos del jurásico (Liopleurodon) y del cretácico (Mosasaurio), aunque estos últimos eran reptiles marinos de la época de los dinosaurios y no peces.

Comparativa de un megalodonte y un barco De los restos fósiles encontrados se ha deducido que se trataba de un tiburón de fisiología similar al actual tiburón blanco, así que la imagen tradicionalmente aceptada del Megalodonte sea la de un tiburón blanco de gigantescas proporciones. No obstante, y tal como se verá más adelante, actualmente existe una corriente de opinión (más bien una contracorriente) dentro del ámbito de la paleontología que cree el tiburón blanco no desciende del Megalodonte.

Si realmente el gran blanco y el megalodonte estuvieran emparentados, entonces la fisionomía del megalodonte debería ser similares, esto es, fusiforme (en forma de torpedo), cinco bránquias laterales de gran tamaño, una gran aleta dorsal y aletas caudales en forma de ala de avión.

Evolución del Megalodón y comparativa con el blanco

Comparativa de dientes de un Megalodonte y un tiburón blanco Comparativa de dientes de un Megalodonte y un tiburón blanco Comparativa de dientes de un Megalodonte y un tiburón blanco








Comparativa de mandíbulas de Megalodonte y gran blanco Sin embargo, el megalodonte en su etapa adulta podía llegar a medir hasta los 18 m, con un peso estimado que rondaba las 50 toneladas. Semejante monstruo necesitaba de presas realmente grandes por lo que con casi toda seguridad su alimentación se basaba en las ballenas. Baste recordar que en nuestra era, el tiburón blanco de mayor tamaño que se ha documentado alcanzaba los 6,5 metros, y el famoso tiburón de la película de Steven Spilberg no llegaba a los 8 metros. Estas deducciones se han realizado a través del único resto fósil encontrado: sus dientes.

Reconstruccion de mandibulas del megalodonte (un poco exageradas)

El Megalodonte, como todos los tiburones, tenía una estructura cartilaginosa y no ósea, por lo que sus restos a excepción de los dientes y la mandíbula no se fosilizaban. El diente de un Megalodonte es prácticamente identico al de un tiburón blanco, exceptuando el tamaño (el de un Megalodonte alcanzaba y superaba los 17 cm!!). Se trata del clásico diente de simetría triángular con los bordes serrados, de aquí la deducción que el Megalodonte era el antecesor del actual tiburón blanco. Este es el único argumento serio para suponer que el Megalodone era el hermano mayor del tiburón blanco ya que solo la familia de los lamnidos poseen éstos dientes. Veamos un poco más acerca de los dientes de los tiburones.

Comparativa entre tiburones

Se ha calculado que un tiburón produce, utiliza y finalmente desecha decenas de miles de dientes en el transcurso de unos pocos años. Puesto que los tiburones han poseido ésta asombrosa capacidad de producción durante la mayor parte de su historia, no debería extrañar que los dientes de tiburón sean uno de los fósiles de vertebrados más abundante.

Un gran diente

Además de haber sido producidos en cantidades ingentes a los largo de los tiempos, los dientes de tiburón son objetos duros y resistentes que se fosilizan con facilidad. Sin embargo, y en contrapartida a ésta bendición para los paleontólogos, los tiburones poseen un esqueleto cartilaginoso con una capa superficial ligeramente osificada. Esto quiere decir que cuando el tiburón muere, el esqueleto en descomposición se desintegra rápidamente no dejando rastro. Existen casos de unos pocos esqueletos fosilizados y han sido aquellos en los que los sedimentos del fondo han permitido un enterramiento rápido con lo que no han habido perturbaciones debidas a corrientes o animales carroñeros. Hoy día se dispone de una buena cantidad de dientes de Megalodonte, tanto es así, que se ha convertido en un lucrativo negocio; no es difícil encontrar páginas en Internet con dientes de Megalodonte a la venta, a mayor tamaño, mayor precio. un ejemplo de ello puede verse en la siguiente página, www.shop-island.com/nouvelle-caledonie/megalodon.htm, pero lo más habitual son páginas de particulares que ofrecen sus productos al mejor postor.

Restauración actual de las mandibulas de un Megalodonte en el Smithsonian Museum Restauración original de las mandibulas de un Megalodonte en el Smithsonian Museum Las mandíbulas de un megalodonte asustan; era capaz de tragarse un caballo de un solo bocado y su diámetro de mordedura era aproximadamente de dos a tres metros. Es famosa la reconstrucción de una mandíbula de Megalodonte que se conserva en el museo Smithsoniano de Washington. En 1982 John Maisey fue invitado a supervisar el montaje de una nueva restauración de estas mandíbulas aunque ya por entonces se sabía que la reconstucción anterior (realizada por el profesor Bashford Dean, foto de la izquierda) estaba sobredimensionada y era técnicamente incorrecta. La versión actual pasó a exhibirse públicamente en 1985 siendo un tercio menor que las originales (foto de la derecha). Sin embargo, no por ello deja de ser impresionante!!. Si la mandíbula original del profesor Dean hubiese sido correcta, el Megalodonte debería haber tenido un tamaño de entre 30 y 40 metros, algo que científicamente no es imposible siempre y cuando la premisa de la que hemos partido (que los tiburones blancos son Megalodontes en miniatura) fuera cierta. En los tiburones blancos existe determinada proporción entre el tamaño del diente y el de la boca, pero en otras familias de escualos, ésta escala no se cumple, así que nadie puede asegurar con total exactitud el tamaño del Megalodon a menos que se parta de alguna premisa. Y ésta, única prueba a favor de la teoría mantenida en éste página, es que el diente del Megalodon es morfológicamente idéntico al del gran blanco.

El gran blanco Por tanto, si queremos conocer en profundidad la fisiología del Megalodonte, hemos de basarnos en lo que conocemos del gran blanco. El tiburón blanco (Cachorodon Carcharias) pertenece a la orden Lamniforme y família de los Lámnidos. Dentro de ésta família solo hay 5 especies, entre las que destacan el gran blanco (también conocido como Jaquetón) y el marrajo. Son de aspecto grande y robusto, fusiformes, ojos relativamente grandes, hocico lárgo y cónico. Las hendiduras branquiales de las especies de ésta família son grandes pero no rodean la cabeza. Tienen foseta precaudal y fuertes quillas. Su cola es corta y casi simétrica en forma de media luna con el lóbulo inferior largo. El más pequeño de éste grupo alcanza los 3-3,7 m, y el mayor, el tiburón blanco, alcanza los 6 m de longitud. Su habitat son las aguas oceánicas y costeras. Prácticamente se hallan en todos los mares pero con temperaturas de templado frío a tropical. A lo largo de su vida reproductiva suelen tener entre 2 y 16 crías, aunque en el caso del tiburón blanco no se tienen datos realmente fiables.

Morro de un Megalodonte El método de caza de éste gigante se cree era idéntico al del tiburón blanco. Tanto el Megalodonte como el gran blanco son acechadores, navegan normalmente a una cierta profundidad observando todo lo que se mueve por encima de ellos. Al detectar una posible presa se sitúan justo por debajo de ellas, toman impulso y ascienden a gran velocidad para soltar una dentellada mortifera. De ésta embestida la presa queda herida de muerte o muy debilitada, pero el gran blanco no suele atacar de nuevo; deja que su presa se desangre y la devora una vez muerta. Este modus operandi es el que explica determinados ataques a surfistas en nuestros tiempos. El tiburón, simplemente confunde la silueta de la tabla de surf con algunas de sus presas clásicas, por lo que al arremeter contra el surfista y "catar" la comida se retira, ya que detecta que realmente no es comida. Este modo de ataque está suficientemente contrastado en nuestros días para el tiburón blanco, y se supone que era el empleado por el Megalodonte. No es cierta la imagen ofrecida por las películas, nada más lejos de la realidad; tanto el gran blanco como el Megalodonte eran emboscadores, acechaban a las presas y atacaban de forma sorpresiva.

Detalle de la boca de un Megalodonte Aunque actualmente circulan leyendas acerca de gigantescos tiburones, no dejan de ser eso, leyendas. No hay ninguna prueba científica que avale la existencia de Megalondontes en nuestra época.

La causa de la extinción del Megalodonte fue posiblemente la falta de alimento ya que desapareció de nuestros océanos al principio de la edad de hielo. Al ser sus presas las ballenas adultas, éstas, al disponer de una gran capa de grasa, pudieron sobrevivir en aguas más frias según fue descendiendo la temperatura en los océanos. El Megalodonte, por contra, se vio limitado a sobrevivir en una pequeña franja de aguas cercanas al ecuador donde no tenía suficientes presas de gran tamaño. Esta teoría tiene coherencia cuando se plantea que el descendiente del Megalodonte es el tiburón blanco, más pequeño. Posiblemente algunos ejemplares de Megalondonte evolucionaron durante unos millones de años a ejemplares cada vez más pequeños y, por tanto, con menor necesidad de carne que sus hermanos mayores y con mayores posibilidades de supervivencia. El Megalodonte fue el último y más grande depredador de los mares hasta nuestros días.


Algunos enlaces de interés

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